Tras el manto silente de la madre natura y del sol naciente en su regia albura, alientan los genios con su arquitectura.
Las Salamandras del fuego con su gran donaire, siguiéndoles luego los Silfos del aire.
Las bellas Ondinas del agua son diosas, y a todos inspiran cual fragancia de rosas.
Dichosos los hombres que sintiendo, las miran y sabiendo sus nombres con ellas deliran.
De la tierra los Gnomos fabrican las gemas, luciendo los domos en regias diademas.
REVISTA ROSA CRUZ N°93

