La Sra. Blavatsky, fue la portavoz de la gran Jerarquía Oculta, que dirige la evolución, y por tal razón los esoteristas del mundo, deben rendir culto y admiración a la que abrió las puertas del conocimiento esotérico a la cultura Occidental.
Solamente un EGO de la magnitud de la señora Blavatsky, podía realizar la magna obra de difundir las verdades eternas que rigen el destino y evolución del hombre; sin parar mientes en las dificultades que los intereses creados presentan al que trae la verdad y la llama del conocimiento, ella divulgó el oculto saber.
Además de realizar la magna obra de difundir la luz del conocimiento, la Maestra poseía capacidades psíquicas excepcionales, cultivadas por su EGO en pasados renacimientos, las que utilizó para desarrollar su laboг.
En su encarnación anterior fue conocido ese Ego, con el nombre “Del Divino Paracelso” quien transformó el concepto científico de la vida con relación a la salud, habiendo curado todas las enfermedades, como el cáncer, la lepra y otras tantas hoy consideradas incurables.
La Maestra Blavatsky nació en Rusia, en el año de 1831, y después de realizar su gigantesca labor, desencarnó en el año de 1.891, siendo por lo tanto la mujer más importante del mundo, en el siglo pasado.
Gran vidente, profetizaba acontecimientos que se han realizado y se están realizando en el curso del tiempo.
Publicó maravillosos libros, entre los cuales se destacan: La Doctrina Secreta – Isis Sin Velo – Glosario Teosófico – La Voz del Silencio – Leyendas Ocultistas y otras tantas obras, a más de haber colaborado en multitud de revistas y publicaciones de todo orden.
No importa cuál sea la Escuela Esotérica a que los idealistas estén afiliados, deben estudiar las obras de la Maestra, para que la luz del conocimiento ilumine sus almas y puedan transitar el recto sendero de la evolución consciente.
Discípulos eminentes de la Maestra, fueron: La Doctora Annie Besant y el señor C. Leadweater, quienes extendieron la obra iniciada por la maestra, escribiendo el uno volumenes maravillosos de obras trascendentales, como: Los Chakras, el Hombre Visible e Invisible, Formas de Pensamiento, La Vida Interna, etc. Y la Doctora dictó multitud de conferencias, las cuales fueron tomados taquigráficamente y convertidas en libros verdaderamente sorprendentes, por su esencialidad, por su contenido y trascendencia, tales como: Un estudio sobre la conciencia, La construcción del Cosmos, El Yoga y el Hombre Perfecto, Los Siete Cuerpos del Hombre, las Siete Grandes Religiones y muchos otros, que el lector tenaz y amante de la verdad irá hallando en su camino.
Al trazar el camino central que el esoterista debe seguir en la Divina Senda, ellos enseñaron que, los tres libros esenciales y capitales son: “A los Pies del Maestro”, enseñanzas dadas, por el adepto Koot Hu My y transcritas por Crishnamurit; “La Voz del Silencia”; transcripción de los preceptos de oro, por H. P. Blavatsky y “Luz en el sendero” transcripción al inglés, hecha por Mabel Collins.
“A los pies del Maestro”, contiene los preceptos, que debe vivir el discípulo. “La Voz del Silencio”, corresponde a las prácticas que debe hacer el Maestro, y “Luz en el Sendero”, contiene los abstractos como elevados preceptos que debe comprender y vivir el Adepto.
De tal suerte que estos tres libros, son ABSOLUTAMENTE indispensables a todos los que quieran transitar el camino dorado de las divinas realizaciones internas.
La Sociedad Teosófica fundada en New York, en el año de 1.875, por la Maestra Blavastky, debe hoy reorganizarse y trabajar intensamente, porque las trascendentales verdades esotéricas, sean enseñadas para bien del mundo, y del hombre; el camino a seguir está en reeditar todos los libros de la Doctora Besant, del Sr. Leadveater y de la Maestra Blavatsky. Todos los esoteristas de la cultura occidental, deben agradecer desde el fondo de su corazón la labor realizada por la Maestra, con cuya juvenil foto reproducción adoramos el frontispicio de esta entrega de la Revista Rosa Cruz de Oro, con el fin de revivir el interés por la sabiduría que ha de salvar al hombre y al mundo, del caos que le envuelve.
Junio de 1965
REVISTA DE LA CIENCIA ROSA-CRUZ

