El Verbo es la energía primigenia de todo; es la razón de ser de la existencia del Universo, de los mundos, de las galaxias, de los soles y finalmente de nosotros. El Verbo lo es todo, aunque para nuestra relativa comprensión no sea nada. No es nada, porque no tenemos la capacidad de abstracción suficiente para comprender esa energía inmanente, eterna, pues aunque nuevamente toda la materia se convierta en energía, el Verbo continuará siempre en su eterno devenir.
El Logos es la energía que ha hecho este Sistema Solar. El apóstol Juan lo llama el Verbo. Es la energía que ha hecho todas las cosas y mantiene la armonía de los mundos. Por eso al Verbo, al Logos, se le llama el Hacedor. Es la fuerza arquetípica que permite la evolución de la Vida, porque el Verbo o el Cristo es la razón de ser de la evolución tanto en el Sistema Solar como en el Universo.
Cada planeta es la simbólica virgen Madre que recibe las energías de la Vida, llamadas Fuego Creativo del Espíritu Santo, haciendo posible que el Cristo comulgue con las semillas de todas las especies, para que puedan germinar y producir frutos. La Vida espiritual se dirige gracias al poder del sonido, del Verbo. Por eso el discípulo amado del Señor Jesús, el evangelista Juan, dejó en pocas palabras el conocimiento de lo que el ser humano debe saber para trascender y evolucionar espiritualmente:
“En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho, sería hecho. En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas prevalecieron sobre ella“. Juan 1.1,5.
Este texto que fue traducido en pasado, debe ser un eterno presente, porque el Verbo, no era, él ES. El Verbo es el Logos Germinal Cósmico, el Fuego Creativo en el Universo que hizo todo cuanto es, todo cuanto ha sido y todo cuanto será.
“En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas prevalecieron sobre ella”. Juan 1.4,5. Luz y Verbo son exactamente lo mismo. La Luz es la energía primordial que originó las fuerzas gravitacionales que comprimieron toda la materia original; pero esa luz al friccionar, es Sonido, es Verbo. Ambos son modalidades de la energía única del Alma del Mundo, Lo Absoluto, constituido en sí mismo por tres aspectos llamados “Padre, Hijo y Espíritu Santo”. La Luz Indiferenciada es el Padre Cósmico; el Verbo es el Hijo; y la actividad creadora por doquier de ese Verbo, es el Espíritu Santo o la Madre, porque el Espíritu Santo y la Madre son lo mismo esotéricamente hablando.
La Divinidad, Lo Absoluto, Lo Eterno, en sí mismo es triuno, pero él es unitario. El primer aspecto, la Luz, es la Voluntad, el Primum Mobile; el segundo aspecto, el Verbo, es Sabiduría, Amor, Sensibilidad; y el tercer aspecto, se le suele llamar Actividad, Poder, Fuego Creativo o Substancia-Raíz cósmica como matriz arquetípica o polvo cósmico, que recibe en sí la presión del Primum Mobile. Gracias a la vibración del segundo aspecto, del Verbo, la Substancia- Raíz cósmica o aspecto maternal puede ser fecundada y progresar a través de la evolución infinita.
Revista Luz en el Sendero No 30
“El verbo saliendo de las profundidades de la existencia Una del inconocible e inefable Uno, el el Logos, imponiéndose a si mismo un limite, circunscribiendo voluntariamente la extensión de su propio ser; se hace el Dios manifestado al trazar los limites de su esfera de actividad, determina también el área de su Universo. El verbo es inmanente en cada átomo; es omnipenétrante, todo lo sostiene y en todo evoluciona. Es el principio y fin del universo, su causa y objetivo. su centro y circunferencia. Esta en todas las cosas y todas están en él.”
H.P BLAVATSKY

