Se llama aura a la visión clarividente que una persona tiene de la parte que sobresale de los cuerpos energéticos invisibles respecto al físico, siendo cada uno de ellos más sutil que el otro. Se puede decir que el aura es el fluido que emana de los cuerpos superiores del ser humano, del animal y del vegetal, es la parte del campo energético planetario que utiliza el ser humano de forma individual. Cada aura compenetra a las demás según su grado de vibración. En realidad, el aura es la manifestación del Ego o Yo superior en los mundos invisibles, las auras ocupan un mismo espacio y se diferencian por los diferentes grados de vibración de su materia. El ser humano tiene 3 cuerpos además del físico y cada uno de ellos tiene una función determinada, a saber: Cuerpo etérico, mantiene el cuerpo físico vivo y en buen estado de salud, con sus sentidos, memoria, etc. Cuerpo de deseos, es el aliciente para que nos movamos por medio de los sentimientos, deseos y emociones. Cuerpo mental, nos facilita los medios para razonar y para que la voluntad pueda manifestarse y dominar esos vehículos. Estos cuerpos sobresalen del cuerpo físico en mayor grado respectivamente y están compenetrados entre sí como lo puede estar la tierra por el líquido y el aire.
Los cuerpos o auras se van formando cada 7 años hasta que a los 28 se termina de formar la mente. El aura, como una especie de campo magnético que es, atrae y repele según sea, su naturaleza: por ejemplo, el aura del cuerpo de deseos y el mental atraen lo similar y repelen lo que no es de su misma naturaleza; aunque esto, como es lógico, depende de la fortaleza de la voluntad y del control de la mente. El aura etérica atrae el fluido vital del Sol y repele los virus y bacterias cuando está en un buen estado de vitalidad. Sin embargo todas se pueden ver debilitadas por otras influencias externas de sus respectivos mundos.
AURA ETÉRICA
El aura etérica sobresale por lo general unos 3 centímetros aproximadamente del cuerpo físico; es de la que más se puede hablar puesto que es la más compleja, dinámica y física por encima del cuerpo material: Esta aura magnética compenetra los átomos físicos y mantiene las moléculas del cuerpo en sus moldes orgánicos, pero cuando el clarividente mira con detalle las líneas de energía que salen del cuerpo físico y que proceden del etérico, ve toda una gama de diminutas formas geométricas.
AURA DE DESEOS (llamada Astral)
El aura de deseos en su origen es un pensamiento-forma, y actualmente es un ovoide sin ninguna forma o estructura interna definida excepto en sus vórtices o chacras que en un futuro utilizaremos en los mundos invisibles como utilizamos los sentidos hoy en el físico. Compuesta de un gran conglomerado de colores en movimiento, es donde el clarividente experto ve el estado sentimental y emocional del individuo. Sin embargo y dado que gran parte de la humanidad está empezando a utilizar su mente conscientemente para dominar su cuerpo de deseos, en general parece como una luz con diversos matices de colores más o menos armónicos y bellos que demuestran sus buenos sentimientos y deseos. De hecho, esta aura puede cambiar muchísimo en una misma vida cuando el individuo se esfuerza por alcanzar cierto desarrollo espiritual; esto es, se deshace de la materia de más baja vibración y atrae la más elevada del mundo del deseo.
El aura de deseos sobresale entre 20 y 40 centímetros. Tiene gran variedad de colores según el desarrollo espiritual de la persona y su materia se mueve constantemente a la velocidad de la luz. Esta materia fluye hacia el exterior desde el chacra que está a la altura del hígado físico y vuelve a penetrar por los otros chacras completando así una especie de circuito. Estos vórtices o chacras principalmente son siete, suelen verse más en personas que han desarrollado ciertos poderes como la clarividencia, ya que, en la mayoría apenas se notan; cuando alcanzan su desarrollo permiten a la persona ser consciente y funcionar en los mundos invisibles.
Ya desde el nacimiento traemos dos colores básicos en nuestra aura, uno que se relaciona con el Rayo al que pertenecemos como espíritu, y otro con el regente del Ascendente astrológico; pero además, hay otro color muy notable en el aura, éste es el del continente o raza, en el caso de los occidentales es el naranja. Como se llama aura a lo que sobresale de materia de deseos más allá del cuerpo físico y, por tanto, muestra la naturaleza de nuestros deseos, sentimientos y emociones, según sea el desarrollo y cambio de los mismos así serán sus colores; así es que un clarividente puede ver los siguientes colores entre otros muchos intermedios: ROJO: normalmente representa el odio, la ira o la cólera. ROJO OSCURO: la venganza y la avaricia. GRIS un poco azulado: la depresión y el miedo. ROSA: el afecto. AMARILLO: el intelecto AZUL CLARO: Esperanza, optimismo, altruismo, religiosidad. AZUL OSCURO: preocupaciones y disgustos (la preocupación y la angustia también se muestran por los remolinos que se forman en el aura). VIOLETA: facultades psíquicas, espiritualidad. NEGRO: la desesperación por alguna desgracia súbita DORADO Y AZUL: Devoción emocional intensa. RESPLANDOR Y RADIACIÓN EN EL AURA: Gozo y felicidad en general.
Estos colores son más definidos y bellos en el ser humano que en el animal, pues éste sólo tiene materia de las regiones inferiores del mundo del deseo. De hecho, precisamente esa materia superior en el ser humano es lo que le ha ayudado a progresar y a crear un mundo como el actual. Si de verdad queremos llevar un aura de luz y de bellos colores, debemos purificarla venciendo a los bajos deseos y pasiones y elevándose por medio de los sentimientos más fraternales y amorosos.
El aura de deseos atrae materia elevada cuando se vive la vida espiritual y repele la materia que nos tienta a través de los deseos y emociones; pero cuando se cae en cualquier clase de vicio de los que dominan a la persona, atrae toda clase de vibraciones negativas del mundo que nos rodea. Esta diferencia de deseos, sentimientos y emociones son los que hacen que al ponernos en contacto con otras personas, nos sintamos cómodos o incómodos con ellos.
Normalmente, todas las personas llevamos toda una serie de espíritus elementales en nuestra aura, la diferencia de una persona a otra está en la forma en que los ha atraído. Es decir, la persona dominada por el alcohol, la droga o simplemente la maldad, llevará en su aura toda una serie de entidades que le influyen para hacerle más débil moral y espiritualmente a la vez que le afectarán al sistema nervioso y a la mente por el apego que tienen esos elementales al éter vital del individuo.
AURA MENTAL
El aura mental está muy poco formada y es más pequeña que las otras porque es la última adquisición del Ego, se sitúa en las personas desde la cintura hasta la cabeza y tiene la forma de una nube más bien amarillenta que compenetra las otras auras. Destaca en personas intelectuales y es el vehículo de los Adeptos e Iniciados. Esta aura tiene que ir perfeccionándose y aumentando a la vez que el cuerpo de deseos, puesto que aún queda mucho por trabajar sobre ellos, en realidad, nosotros como Egos, debemos utilizar la mente para razonar y vencer al cuerpo de deseos, lo que a su vez se reflejará en todas las auras. De esta forma, a la hora de renacer, el átomo-simiente atraerá materia más pura y así obtendremos un aura brillante y en cierto modo purificada.
Cuando desarrollamos la mente y vivimos una vida espiritual, su vibración y brillo aumenta. Como en el cuerpo de deseos, cuando pensamos repetidamente en una cosa, se muestra como un hábito y, de esta forma, cada vez atraemos más material de ese tipo; de ahí la necesidad de pensar siempre positivamente.
El aura mental actúa de forma similar respecto a los sentimientos, con la diferencia que en esa aura podemos ver como penetran o salen pensamientos y formas que incluso pueden ser dirigidas a otros. En los niños es muy sensible a las influencias externas porque no nace hasta los 21 años. Hay que tener en cuenta que la materia de estos mundos son manifestaciones de Dios que, a la vez, son parte de Él (como nuestra aura es parte nuestra); luego, según purificamos la materia de los mundos a través de nuestra evolución y desarrollo, estamos ayudando a evolucionar a Dios.
El aura de un Adepto puede ser tan grande como una casa; por eso, el aura de la Tierra abarca más allá de la Luna, por tanto, el aura de Dios abarca todo el Sistema Solar. Nosotros llevamos en nuestra aura toda una serie de partículas en movimiento que están evolucionando en nosotros, puesto que las auras son parte nuestra, como ocurre con las células del cuerpo físico. El aura de deseos y mental se van haciendo más grandes, bellos y brillantes según evolucionamos, pero el aura etérica se va haciendo más grande mientras. Entonces es cuando el aura, toma un color azul y oro hasta formar el cuerpo-alma que es el vehículo del futuro de la humanidad con el que recibiremos a Cristo a su vuelta, y con el que pasaremos a la siguiente etapa de la humanidad en cuya atmósfera planetaria no podrá sobrevivir el ser humano actual.
En definitiva, el conjunto de cuerpos es un aura de Luz coloreada con distintos matices de colores que muestran el temperamento y el carácter del individuo, a esa Luz tuvo que referirse Cristo cuando dijo: “Que brille vuestra luz” Y es que, según nos esforzamos por acelerar nuestro desarrollo espiritual, los vehículos superiores se hacen más grandes y luminosos. Debemos hacer que brille la Luz del aura a través de la imitación de Cristo; de esta forma, la fuerza creadora que actualmente se usa en la gratificación de las pasiones se hará ascender por la triple médula espinal para encender el Fuego del Espíritu regenerado. Cuando se haya sublimado lo suficiente, este Fuego despertará el Centro o chacra de la frente, el cual está conectado con los centros de las manos y los pies formando así una estrella de cinco puntas. En ese momento se despertarán sus poderes y como un cristiano crucificado se hará un fiel colaborador de Cristo.
Francisco Nieto Vidal
revista Luz en el sendero

