Cúrese comiendo:
Gran parte de las vitaminas, como las sales minerales contenidas en el reino vegetal, son destruidas en el proceso de preparar los alimentos, ocurriendo que lo que sería completo si se comiese crudo, no lo es, al ser sometido a la cocción. Conocidas las grandes propiedades alimenticias y curativas de las frutas y muchos vegetales, y a fin de hacer los unos y las otras perfectamente digestibles en su estado natural, se ha resuelto el problema por medio de la licuación de los mismos, esto es: reduciendo a líquido el vegetal o la fruta en su estado crudo, para lo cual se utilizan aparatos eléctricos llamados “Extractores de Jugos” que pueden fácilmente encontrarse en el mercado. Según experimentos realizados con enfermos y sanos, los jugos de vegetales evitan y contribuyen a la cura de las siguientes afecciones:
ACNE, BARROS, PUSTULAS DE LA PIEL: Zanahoria y remolacha mezclando el jugo de ambas.
AMIGDALAS Y PAPERAS: Tomate y remolacha, alternando esta última con zanahoria.
ANEMIA: Zanahoria, perejil, espinaca, apio y remolacha.
APENDICITIS: Perejil y espinaca; unas veces junto y otras alternando.
ARTRITIS: Apio y zanahoria.
ASMA, BRONQUITIS, CATARRO NASAL, SINUSITIS: Rabanillo y zanahoria con un poco de jugo de limón. Elimínese de la dieta la clara de huevo, las cremas, el azúcar y las féculas.
CANCER, QUISTES, TUMORES: Zanahoria, alternando con lechuga y apio.
CIRCULACION DEFICIENTE: Repollo y remolacha. Unas veces mezclado y otras por separado.
DIABETES: Zanahoria, apio, repollo. Alternando unos después de otros.
ECZEMA: Zanahoria, remolacha, apio, alternando.
ESTREÑIMIENTO: Repollo, espinacas, apio y algo de limón.
OJOS, CATARATAS, CONJUNTIVITIS: Zanahoria y perejil, unas veces juntos y otras alternando.
GASTRITIS: Zanahoria y apio.
GOTA: Zanahoria y berros.
CORAZON (Afecciones): Zanahoria y remolacha.
HEMORROIDES: Zanahoria y perejil.
INDIGESTION O DIGESTIONES LABORIOSAS: Apio y Zanahoria.
HIGADO, RIÑONES, INFLAMACION. VEJIGA, HIDROPESIA: Zanahoria y perejil.
INSOMNIO: Jugo de apio al acostarse.
NERVIOSIDAD, NEURASTENIA, EPILEPSIA: Apio, lechuga, zanahoria.
OBESIDAD: Zanohoria, apio y repollo.
SANGRE presión alta: Apio, remolacha y ajos. SANGRE presión baja: Zanahoria y perejil.
TUBERCULOSIS: Jugò de papa cruda, sin la fécula, para lo cual se licúa, se deja reposar a fin de que ésta se asiente y entonces se saca el líquido. Tómese este mezclado por partes iguales con jugo de zanahoria y un poco de aceite de oliva, todo bien batido con una yema de huevo.
ULCERA, COLITIS: Jugo de zanahoria, alternando zanahoria mezclado con un poco de crema de leche fresca.
VENAS, VARICES: Zanahoria, espinaca y nabo.
VESICULA BILIAR, PIEDRAS EN LA MISMA Y LOS RIÑONES: Remolacha, unas veces con zanahoria y otras con pepino.
Para la cura de dolencias crónicas debe tomarse un litro diario del líquido que se menciona, excepto el perejil y berro, que no deben pasar de 4 onzas fluidas al día, y combinándolos siempre con no menos de medio litro de zanahoria y apio. Para la conservación de la salud, basta con tomar pequeñas porciones diariamente y alternando con diferentes vegetales y frutas.
LOMBRICES Y PARASITOS INTESTINALES: Para expulsar las lombrices puede seguirse durante varios días, o mejor durante semanas, una alimentación compuesta solamente de frutas frescas crudas. Las cebollas, ajos y zanahorias favorecen su expulsión. Como ejemplo de tratamiento tómese dos días seguidos zanahorias y cebollas crudas, ajos y pan integral. Al finalizar este tiempo deberá tomarse un purgante de aceite de ricino y después de haber hecho efecto éste, se aplicará un lavado -enema- de medio litro de agua fría.
AFECCIONES DEL OIDO: Como desinflamante local, se recomienda vapor de hojas de eucalipto, para lo cual se hacen hervir diez minutos en un recipiente, aplicándose el vapor al interior del conducto auditivo por medio de un cornetín de papel o cartón que introduce su boca más angosta en el oído y la parte más ancha recibe el vapor del depósito. Esta aplicación se hace generalmente en la cama, antes de dormir, colocando enseguida un algodoncito en el conducto del oído para evitar enfriamiento. Puede repetirse diariamente hasta que desaparezca, el mal, que ordinariamente se resuelve por supuración abundante del oído.
De “The Rosicrucian Felloship”.

