Bochica el Mensajero Precolombino

Bochica el Mensajero Precolombino

Bochica es uno de los tres dioses del panteon Murs Chiminiguagua, era para nuestros antepasados, los Muiscas, et supremo o absoluto que había ordenado el movimiento universos y de los mundos. Por eso a Chiminiguagua como supremo, no se le rendía inmediato culto, porque él obviamente estaba más allá del posible alcance de las plegarias, de lassolicitaciones, de los ritos y de todos los modos que el corazón del hombre ha empleado para llegar a las divinas potestades, manantiales de donde procedieron todas las cosas, como el sol (Sua), la luna (Chía), y las estrellas, que irradiando su luz sobre la tierra la hacen magnífica, porque desde ella el peregrino del mundo, contempla la grandeza de la creación universal. 

Bochica como divina encarnación del Arquetipo solar, apareció humanizado en un anciano de luenga barba, de ojos plenos de infinita bondad, descalzos sus pies para derivar el magnetismo que la madre tierra absorbe de la energía solar y así en su regio caminar llego de oriente para traer las semillas de sabiduría y entregarlos a ese pueblo agricultor, que habitó las onduladas colinas del oriente de la sabana de Bogotá, en aquel tiempo Bacatá (fuerza de labranza), zona que estaba dedicada a reuniones de los grandes de esa estirpe procedentes de la perdida Lemuria o continente Lemur. 

Bochica enseñó la inmortalidad del alma, la importancia de desarrollar el sentido de fraternidad entre los hombres y de cultivar tanto la tierra, prolífica productora de maravillosos frutos para nutrir el cuerpo, como a educir el alma, cultivando el sentido de la ternura que embellece la vida y la hace digna de vivirse. Pero antes de la verificación de esa prodigiosa orientación, esa humanidad había venido a la existencia por la acción maternal de la divina Bachué o madre diosa, un tanto análoga en apariencia a la Eva del mito hebreo, pero bien distinta en su esencialidad y en su prolífica naturaleza. 

En el mito hebreo, primero aparece el hombre Adán, por la insuflación que Jehová hizo en un cuerpo hecho de barro; en cambio la divina Bachué, surgió de un pequeño lago ubicado en una depresión de la cordillera oriental hacia el noroeste de Unza. 

En una mañana llena de divino esplendor, las aguas del pequeño lago se agitaron armoniosamente, humedeciendo con sus preciosas ondas las tierras prolíficas que le rodeaban; la luz del Sol fecundaba las aguas y de su seno emergió la divina Bachué; surgió elevando su precioso busto, se recogió en un divino ensueño y desu pecho surgió un niño que ella dulcemente acarició y lo condujo hacia la tierra prolífica, luego lo llevó hacia la zona oriental del llano, donde lo nutrió y cuidó en un bohío, y cuando el hermoso joven llegó a su plenitud, lo tomó por esposo y de esas uniones llenas de místico afecto surgió la raza Muisca. 

De ahí que Bachué, es la Divina Madre hija del espíritu del sol y de las aguas, y es del corazón de ella, de sus divinos sentimientos maternales que surge el varón, para cumplir la función prolífica de generar una raza, que pobló los bellos campos de Bacatá y de todo el territorio conocido por la tradición, como el reino de los Muiscas. 

Esta raza trabajaba, vivía y soñaba esperando un guía, un conductor y este fue el espíritu del sol encarnado en la humana apariencia del anciano venerable, que conoce la historia con el nombre de Bochica. Él, cumplida su misión, desapareció, pero los Muiscas conservaron su recuerdo y trataron de ajustar su conducta a sus divinos preceptos. Pero luego nació entre esa humana jerarquía, una mujer llamada Huitaca, que al ir creciendo fue tomando características admirables en belleza y atractivos, pero que era al mismo tiempo la gran tentadora y despertadora de los instintos, y por eso puede considerársele como la “Jezabel” de la leyenda bíblica. Despertó los instintos, acicateó las pasiones y así la juventud masculina fue perdiendo el sentido de lo espiritual, entonces, el Dios Chibchacúm, encarnación viviente del tercer aspecto de Logos, sanciona al pueblo en función causativa, mandándole un diluvio en el cual las aguas caían día y noche, inundaban los valles, crecían los lagos, las gentes aterradas huían hacia las colinas, pero lógicamente escaseaba el alimento y ante esa tragedia, el pueblo se acordó de nuevo de su divino Bochica, entonces él reapareció sobre una esplendorosa y dorada nube y extendiendo una varita de oro verificó una hendidura en las rocas que contenían las aguas, formando así el salto del Tequendama. Desplazadas las aguas, los rayos del sol dirigidos por la varita mágica de Bochica, despejaron la bruma que formaban las emanaciones de las aguas del diluvio yfueron apareciendo los vegetales, florecieron de nuevo, saltaron los gamos, cantaron las aves y el mundo Chibcha tuvo, un nuevo amanecer.

Ahora, en tales circunstancias el pueblo sentía de nuevo el romance de lo espiritual y entonces apareció el Segundo Aspecto del Logos, Nenquerequeteba, palabra que significa “el enviado de Dios”. Este adepto, encarnación de lo divino y de lo espiritual, trajo para los Muiscas el sentido ideal de la belleza, predicó el amor, depositó la semilla ideal en los más evolucionados, despertando el sentido estético en la contemplación de lo bello, camino para realizar lo divino en la intimidad del corazón. 

Cuando el intelecto manda, el egotismo nace. Cuando el sentido de lo espiritual abarca con su mirar el infinito y contempla la belleza de la flor, escucha en éxtasis al pájaro cantor, admira la plenitud de todas las cosas, descubriendo así la omnipotencia del espíritu de la naturaleza, se inicia en el alma su divino despertar. Esa fue la misión que vino a cumplir el divino Nenquerequeteba. 

La diosa Bachué, genitora de esa raza, después de cumplida su misión regresó al lago de su origen, se hundió ella con su divino esposo, las aguas se estremecieron por el gran sacrificio y de sus ondas surgieron dos serpientes, una de color oro, y la otra de color plata, y por eso el pueblo Muisca rendía también culto al misterio de la serpiente, como lo rindieron los antiguos Náhuatl en Mesoamérica y los viejos Indos, a la que llaman Naga, y así en todos los tiempos la serpiente con su movimiento ondulante, ha sido la representación viviente de la energía universal operando en la naturaleza y vida de las cosas. Un homenaje al culto estético al prodigioso Bochica, al místico y delicado espíritu de Nenquerequeteba y recuerda que Bochica por su delicado sentir, sancionó a Chibchacúm, por haber desatado el diluvio que tanto hizo sufrir a su querido pueblo muisca y le colocó sobre los hombros el globo terráqueo; y así, cuando Chibchacúm se cansa de llevarlo al lado derecho, lo pasa al lado izquierdo y entonces la tierra tiembla, y cuando lo pasa del izquierdo al derecho, se producen sismos.

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